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Encrucijada de Caminos y Corazón de la Llanada. Soy el perfil gótico de la Catedral de Santa María, la "Catedral Vieja" de Vitoria que, abierta por obras, revela los secretos de mi origen sobre la colina de Gasteiz. Soy el asombro del Valle Salado de Añana, donde el sol y el agua han creado paisajes blancos de sal desde tiempos inmemoriales, y la silueta del Gorbeia, el monte sagrado cuya cruz vigila mis valles y mis sueños. Soy el alma de mis iglesias pintadas de Alaitza y Gazeo, y el aroma del vino que en la Rioja Alavesa nace de la tierra roja y el abrigo de la Sierra de Cantabria.
 
Hoy te hablo desde la soberbia torre de Mendoza y la paz de mis embalses de Ullibarri-Gamboa, porque bajo mi manto de bosques de hayas y campos de cereal late un corazón que ha sabido ser paso obligado de reinos y baluarte de libertades forales. No me mires solo como una ciudad verde o una llanura de paso; mírame como el eje donde el norte y el sur se funden, el hogar que hoy reclama que tú también te levantes para defender su equilibrio, su industria y su futuro.
 
Desde la nobleza de Laguardia, guardiana de bodegas y murallas, hasta el rincón más bravo del Salto del Nervión, desde el Santuario de Estíbaliz hasta la mística de los dólmenes de la Rioja Alavesa, ya hay quienes han decidido que el olvido no es una opción. No caminamos solos; llevamos con nosotros la memoria de labradores y ferrones, de aquellos que con manos curtidas por el cierzo de la Llanada y el fuego de la fragua levantaron este reino de luz, cuidando cada fuero y cada surco cuando la vida era un desafío constante. Ellos son ahora el murmullo del río Zadorra y el aliento que agita mis robledales.
 
Fui "Hermandad" de paz en tiempos de lucha y llave de la unidad de mi pueblo, y si me cuidas, yo seguiré siendo tu refugio de historia y vida. ¿Estás listo para dejar de ser habitante y convertirte en el caballero que Álava necesita?